Me gusta pintar creyendo que voy a dejar algo concreto cuando me muera.
También pinto porque aprendí en ello una forma de hablar.
Pinto con esa Delfi de 4 años que descubrió que le gustaba crear con las manos.
Y a quien de niña la materia de Arte era la única en la que se esmeraba, en donde se sentía más importante.
A ella es a quien le dedico todo lo que soy hoy.
Espero se sienta orgullosa.
Mi obra expresa dualidad. Muestra un balance entre lo que puede presentarse como bello y estético y al mismo tiempo expone lo desgarrado.
La armonía conviviendo con lo desolador.
A través de pinceladas expresivas y una paleta de colores que se complementan perfectamente, la obra ofrece una primera impresión de pura armonía. Sin embargo, una segunda lectura revela un trasfondo de dolor y desgarro donde la interioridad queda expuesta, convirtiéndose en un mensaje que hace referencia a 'lo no dicho'
Creo que esa contradicción entre lo visceral y lo estéticamente lindo se resume en lo que somos. Lo que no se habla, lo que es ‘mejor esconder’, esa parte oscura que tenemos cada uno pero que también es bello, porque nos construye, es la armonía del ser. Me resultaría triste el no mostrarlo.
En una sociedad en donde es incómodo ver a un otro mal, intento mostrar la belleza de lo humano en los altibajos. Por eso en mis obras busco en lo profundo y pinto una escena particular dentro una vida. No busco retratar la muerte ni el colapso, sino ese lugar de vulnerabilidad. La escena no querrá decir que quien sea parte de ella esté enteramente mal o que haya tocado fondo. Es simplemente una parte de ellos, que los hace estar más vivos y completos.
¿Qué es lo que nos da miedo mostrar y por que?
¿Por qué lo tenemos que ocultar?
Conocer a una persona en su profundidad y con todas sus dolencias es el regalo más lindo que alguien te puede dar. Cuando un amigo, una pareja, un hermano nos muestra esa vulnerabilidad uno paradójicamente se acerca y lo quiere aun mas. No hay nada mas hermoso y que enriquezca más el ir construyéndonos con todo lo que tenemos.
Entonces, no hay por qué esconder nada. Esa es la hermosa armonía del ser.